Pedro Flores | ECR- El Colectivo Radiador
Portfolio del artista visual Pedro Flores en el que se muestran obras de distintas épocas con variedad de técnicas e información de sus exposiciones.
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ECR- El Colectivo Radiador

Grupo artístico. 1990-1997

El Colectivo Radiador en 1991

De izda. a dcha.: Pedro Flores,  Javier Almalé,  Casado Serrano,  El Vaso Solanas.

Fotografía de Pepa Alias, Zaragoza, 1991.

Logotipo de El Colectivo Radiador
Logotipo de El Colectivo Radiador

El Colectivo Radiador

es un grupo dedicado al estudio de iniciativas plásticas en paralelo,
esto es, respetando la libertad de creación de sus miembros
y proponiendo, sin embargo, temas de investigación comunes.

Constituido en Zaragoza en el otoño del año 1.989
por los pintores J. Casado Serrano y Pedro Flores,
poco después se integran al mísmo
El Vaso Solanas y Javier Almalé.

J. Casado Serrano abandona El Colectivo Radiador en el año 1.993.
El resto de sus miembros siguen en activo hasta 1.997.

Trayectoria de El Colectivo Radiador

1990: La Baraja Española
Pedro Flores (izda.). Casado Serrano (dcha.)
Pedro Flores (izda.). Casado Serrano (dcha.)

MANIFIESTO FUNDACIONAL
Pedro Flores & Casado Serrano. Zaragoza 1990

Unidos por el amor al símbolo y esperanzados por el futuro de la figuración, El Colectivo Radiador se constituye en Zaragoza en el otoño de 1989 con la intención de ser un grupo abierto dedicado al estudio de iniciativas en paralelo, esto es, respetando la libertad de creación de sus miembros y proponiendo, sin embargo, temas de investigación comunes.

Hemos decidido iniciar nuestra actividad con la proposición de un tema simbólico de singular difusión en el Universo Hispánico: la baraja española, que es a la vez representación del mundo y de la vida, y cuya iconografía nos proporciona un gran campo de exploración pictórica.

Vistas de la exposición La baraja española en la sala Piramys de Zaragoza.

Crítica de la exposición La baraja española en Heraldo de Aragón
Crítica de la exposición La baraja española en Heraldo de Aragón
1990: Cabezas, vasos, hojas
Invitación exposición en la Sala del Centro de Estudios Turiasonenses

 El Colectivo Radiador: CABEZAS, VASOS, HOJAS.

Un hombre mutilado sin deseos
agoniza en fábricas muertas de obreros ciegos.
Un héroe fracasado se marchita entre los muros
del templo sagrado del nuevo Dios del Progreso.
Alguien indefinido que dice no
negándose a sí mismo.

Máquinas que repiten lo ya hecho,
ruinas conquistadas por vegetación enfermiza,
calaveras abandonadas en campos yermos,
océanos de fango con playas de hierro,
escaleras que acaban en el principio,
bosques sin nombre y bóvedas vacías,
cielos acuchillados de cal y sangre…

Hombres mutilados, héroes sin esperanza,
voces que gritan no,
bailarines del espanto renaciendo
en tierras quemadas que gritan azules abisales,
pintores que olvidan los colores que aprendieron
para así pintar lo que hay por debajo nuestro.
Alguien indefinido que dice no…

1991: Obra Reciente

Vistas de la exposición Obra reciente en CMIC de Zuera

1991: Fiesta ECR
Invitación de la fiesta de presentación de ECR

Fiesta
EL COLECTIVO RADIADOR
09.05.1991
Sala-Bar CENTRAL

Música en vivo por Javier Rodríguez

Proyección del video
El Colectivo Radiador
de Manuel Julvez y Carlos Higueras

 

Presentación de carpeta de 4 serigrafías,
estampadas en el taller de Pepe Bofarull.

1991: Ciudades: Naturalezas muertas

El Colectivo Radiador reflexiona en esta exposición, sobre la ciudad como metáfora.
Analiza el paisaje urbano, los distintos elementos que lo componen: edificios, plazas, bulevares, avenidas…como fragmentos de un decorado para el Hombre, que se revela contra Él mísmo.

El Hombre acosado por el tráfico, axfisiado por la prisa y los humos,
agredido por el ruido y la publicidad.
El Hombre atrapado en su propia codicia; una simple figura para un decorado de naturalezas muertas.

1992: ECR Itinerante
Portada del catálogo de la exposición itinerante de Ibercaja
Portada del catálogo de la exposición itinerante de Ibercaja

Vicente Villarrocha

De mi pequeño reino afortunado
me quedó esta costumbre de calor
y una imposible propensión al mito
Jaime Gil de Biedma

En el reparto de papeles, auténticos acontecimientos, que de forma habitual y con inusitado crecimiento propicia lo que entendemos por hecho artístico, corresponde a los textos que aparecen en los catálogos de exposiciones bien ilustrar los contenidos icónicos o ideológicos del artista de turno, bien argumentar el “escaparate”, es decir los “acontecimientos internos” de la obra mostrada, sencillamente servir de edulcorado canto de “virtudes” intrínsecas que posee el autor de esas obras a las que acompaña. Claro que, y por simplificar, explicito tres situaciones distintas, aunque formalmente acaban siendo la misma practica; desde una cierta forma de entender la crítica de arte, desde la historiografía más rabiosamente actual, o desde la semántica de los “comulgantes” en el hecho comercial del objeto artístico, esta suerte de “género epistolar”, palabras servidas en generosa connivencia, no es otra cosa que oscuro desencanto, unas veces; espléndidos, y rendidos, deseos-resumen, otras; o simplemente el exhibir sin pudor una manera de estar ahí. Hipótesis que a duras penas se diluyen ya en el mar de las teorías

En el pequeño reino, o en el territorio, de los escritores de “arte”, se suceden siempre una serie de procesos encadenados a gentes de otras lenguas y otros milagros. Condenados a clarificar el uso de códigos y sus posibles efectos (de eficacia, de eficiencia, etc.) en una especie de sistema de probabilidades que, en muchos casos, acaba por reducir información, los escritores de “arte”-como digo- desde su atalaya particular, resultan una suerte de “factor” co-creativo, necesariamente abocado a una redundancia estructural del lenguaje; y por eso a pesar de que el arte, o la pintura en este caso, desempeñe “oblicuamente”(como gusta definir Román de la Calle) funciones comunes al lenguaje mismo.
Efectivamente la pintura, el arte, es en esencia comunicación, pero adquiere – y generalmente admite- el perfil de la inapreciable línea de un suspiro, tanto como razón para desaparecer, como para convertirse en objeto igualmente definitivo. Quizá por eso, ambiciones y aturdimientos al margen, la palabra escrita y la pintura de estos tiempos, ya sin posibilidades de regresar a la “casa” de la representación, han construido una especie de sociedad secreta, pública y socialmente bien considerada, en general.
Y es que el territorio de la pintura, o mejor de los pintores, asistimos a una “apertura” que no ha dudado en apropiarse de cuantos recursos técnico-expresivos le han sido presentados, desarrollando una actividad que, con sus osadías y sus victorias, va más allá de la redundante “comprensibilidad” que la escritura (cualquier escritura) le otorga, pues en ese leve suspiro que perfila cada trazo, que destila cada cuadro, no solo está la ”potencia” del pintor, sus signos plásticos, sino que están los módulos expresivos propios de los destinatarios de esas obras, propiciando así el proceso “sui generis” de la comunicación artística.

En la generación de los cuatro pintores que reúne, o recoge, a modo de “radiantes elementos” el radiador colectivo, se han dado-y se dan-, en efecto, experimentalismos de toda especie y condición. Se resucitan y se prueban fórmulas y variaciones según sea la índole de los estímulos, lo radical de los subjetivismos. En la pintura que insobornablemente practican Javier Almalé, Jesús Casado Serrano, Pedro Flores y El Vaso Solanas está todo el enigmático artificio de la ilusión, reciente e inédita siempre; está el instinto en presencia del signo, contenido en la forma (a veces silencioso) o violentamente lanzado en sensaciones de color (colores altos, voces claras), y por que no, todo el “calor” que acostubradamente emiten quienes hacen de su vida un disparate magnifico, un “radiador”, en este caso.
Desde la emoción por la percepción de imágenes que, una vez narradas, son como la tonalidad de una experiencia (Almalé), a esa patología del “retrato” próxima a los jeroglíficos -el ojo inocente es un mito- en la pintura del Vaso, pasamos por el particular depósito de síntomas, por esa especie de concentración de energías, que suponen los trabajos de Casado Serrano, y por los descubrimientos “topográficos” y el interés por la claridad y la “estructura” del cuadro en Pedro Flores, pasamos, en fin, por la exactitud de la pintura, esa diosa que amamos.
Y en el reparto de papeles, del que hablaba al principio, me ha tocado la redundancia de contarlo para perseverar en la costumbre.

Zaragoza, Enero de 1992.

Crítica de la exposición itinerante
1992: Espejos
Postal invitación exposición Espejos

ESPEJOS

Un juego-reflexión sobre lo efímero de la realidad y su imagen invertida y pervertida.

En un espacio artístico atípico e histórico, denso y abigarrado, donde se mezclan huevos con Mahler para hacer tortillas de longaniza y Paco Ibáñez con olivas negras para hacer sonetos gongorinos y procaces: el Bar de Manuel García Maya, el Bonanza.

La contemplación de la obra se enriquece con el entorno reflejado en los espejos protagonistas.
Un homenaje a un símbolo literario, cultural y artístico:el mito de Narciso, la Venus del Espejo, el fotografo fotografiado, la Aliciade Lewis Carroll…

Acción surreal, efímera y provocativa.
Como diría Manolo ¡ qué bonito es el escabeche !. Y punto.

1993: Repetición # 1

REPETICIÓN # 1

Incidir, repetir, reincidir. El Colectivo Radiador repite, repite a los demás, nunca a sí mismos; avanzar por la cuerda floja: repetir a los demás no es copiarlos. ¿No es la creación un constante ir y venir desde unos principios básicos eternos?-Aunque no se sepa muy bien cuales son estos-. ¿No habla la Literatura de cosas vividas, sucedidas, de cosas reales?. Pues, ¿no es la imaginación tan verdadera como cualquier noticia de un periódico (o tan falsa al mismo tiempo)?. La escritura es una repetición constante de signos, y también la pintura, que maneja un código de formas, colores y texturas No Infinito. La pintura habla siempre de la pintura, y los artistas repiten los logros que han alcanzado otros, profundizan en los mismos problemas formales, repiten planteamientos. ¡En Música cuando recordamos de forma automática una melodía, estribillo o fragmento, lo que estamos rememorando son secuencias rítmicas repetidas!.

El Arte mismo entendido como expresión del hombre, como forma de comunicación, es así repetición de sensaciones y deseos, y el Hombre es una mera repetición biológica de células; ni siquiera el planeta donde vivimos, casualidad cósmica, es original, aunque así nos guste creerlo. Lo “Único” es la tabla de salvación a la que aferrarnos para no angustiarnos, para sentirnos mejor, para reafirmarnos. El creer en la individualidad, en lo extraordinario de la persona diferente del resto, y el pensar que “esto no se ha hecho antes”, el pensar que tenemos opiniones personales es la principal forma de engaño a que se nos somete. Acabada la idea del artista como ser excepcional, original, excéntrico y distinto, encontramos que la magia del arte no actúa en esferas ajenas a la vida: es parte de ella, y repite, lo que late por debajo de lo que llamamos ideas o pensamientos, repite aquello que todavía no nos atrevemos a formular, lo que no atinamos a expresar, aquello que no atrevemos a sentir.

Para El Colectivo Radiador, repetir no es una acción perfecta, somos cuatro “artistas” más que cuatro pintores, y en esta “exposición” la repetición supone además de todo este presupuesto teórico, un medio de investigación en las formas del lenguaje que intenta trascender lo puramente pictórico; negarnos en parte a nosotros mismos para llegar a lo verdaderamente nuestro, que es entonces lo de todos. Apelar al inconsciente, a lo irracional a lo que tiene el Arte más primitivo de exorcismo, de liberación, repetición de objetos, de símbolos, de signos, de módulos: una forma de trabajo que nos permite desprendernos de ataduras que limitan, evitando la tentación de la obra perfecta, amable y conservadora. Desarrollar con la repetición una búsqueda de lo esencial, prescindir de lo accesorio, de lo difícil en apariencia que es lo fácil. Repetir en lo filosófico y lo estético para bucear en el Alma Común.
Proponemos algo NO original seguramente, ya hecho por otros aunque incluso ellos no lo sepan, algo repetido. El resultado de la suma o repetición de Almalé con Casado Serrano con Pedro Flores con El Vaso Solanas es El Colectivo Radiador, no es cuatro individuos/artistas/pintores, es El Colectivo Radiador que vive independientemente de cada uno de ellos, de nosotros.

El Colectivo Radiador
Zaragoza, Enero de 1993

Vistas de la exposición Repetición 1 en el Museo de Zaragoza

Crítica de la exposición Repetición 1 en Heraldo de Aragón
1993: Repetición # 2
ECR con Manuel Pérez-Lizano. De izda. a dcha. y de arriba a abajo: Almalé, El Vaso Solanas, Pedro Flores, Casado Serrano, Pérez-Lizano.

ECR con Manuel Pérez-Lizano.

De izda. a dcha. y de arriba a abajo: Almalé, El Vaso Solanas, Pedro Flores, Casado Serrano, Pérez-Lizano.

Díptico de la exposición Repetición # 2 en la la galería Odeón de Zaragoza

Una idea en cuatro actitudes.

Manuel Pérez-Lizano Forns

Como colectivo nace con un criterio específico para evitar toda improvisación. Postura mantenida hasta el presente al asegurar que son cuatro “artistas” más que cuatro “pintores”, es decir, apostando por la transformación de un espacio desde cambiantes ideas creativas sino pérdida de su individualidad.”El Colectivo Radiador” se constituye en otoño de 1989 con los pintores Jesús Casado, el de mayor edad, y Pedro Flores, iniciando su recorrido con el característico manifiesto, tan inusual en los grupos aragoneses, del que transcribo lo más significativo. Afirman: Unidos por el amor al símbolo y esperanzados por el futuro de la figuración, El Colectivo Radiador se constituye en Zaragoza en el otoño de 1989 con la intención de ser un grupo abierto dedicado al estudio de iniciativas plásticas en paralelo, esto es, respetando la libertad de creación de sus miembros y proponiendo, sin embargo temas de investigación. A continuación se razona el motivo del tema elegido para su primera exposición: La Baraja Española por su simbolismo de singular difusión en el universo hispánico visto como una representación del mundo y de la vida y cuya iconografía nos proporciona un gran campo de exploración pictórica.

Cuando acaba la temporada de 1990 se incorporan El Vaso Solanas, de nombre Jesús, y el abstracto Javier Almalé, descubierto por el pintor José Luis Lasala. Y si en Tarazona saltan la norma por la premura en exponer, muy pronto retoman la inicial idea al elegir la ciudad, sala Almazán, como único tema y continuar con el espejo para el bar Bonanza, anticipo de lo que vendrá en el Museo de Zaragoza bajo el título Repetición, que abarca lo hecho para la galería Odeón como continuidad, pero según decía, con una utilización especifica para su ámbito espacial. Con Repetición se alude resumiendo, a lo siguiente: además de todo este presupuesto teórico, un medio de investigación en las formas del lenguaje que intenta trascender lo puramente pictórico; negamos en parte a nosotros mismos para llegar a lo verdaderamente nuestro, que es entonces lo de todos. Apelar al inconsciente, a lo irracional, a lo que tiene el arte más primitivo de exorcismo, de liberación; repetición de objetos, de símbolos, de signos, de módulos, una forma de trabajo que nos permita desprendernos de ataduras que limitan, evitando la tentación de la obra perfecta, amable y conservadora.

Así es, en Odeón, como se afirmara para el Museo, El Colectivo Radiador eclipsará a todo lo semejante, para cohexionar la obra de los cuatro desde variadas posiciones. El Vaso Solanas investiga en lo pictórico, aquí vía Picasso, y lo literario a través de objetos reales y representados. Mientras, Javier Almalé crea objetos cotidianos y abstracciones de notable capacidad sintética, lo contrario a Jesús Casado buscando la diferencia con ese altar africano y su correspondiente ídolo. Para concluir, Pedro Flores utiliza el módulo con soportes metálicos de cambiantes aspectos, clavos y cruces, al servicio de matices oníricos con temas de nuestro tiempo.

Grupo apoyado en un cuerpo intelectual y con autenticidad artística, transpirando, cito, independientemente de cada uno de ellos, de nosotros.

Zaragoza, a 28 de Febrero de 1993.

Vistas de la exposición Repetición # 2

Críticas de la exposición Repetición # 2

1993: ECR ha muerto
Galería Berde. Pasaje comercial Coliseo

El Colectivo Radiador ha muerto.

Galería Berde. Pasaje comercial Coliseo.

1995: Retratos

Tríptico de la exposición Retratos

Edición de 50 serigrafías estampadas en taller de Pepe Bofarull.

Vistas de la exposición Retratos, sala Juana Francés

Críticas de la exposición Retratos

1997: Nunc est bibendum
Cartel exposición Nunc est bibendum
Cartel exposición Nunc est bibendum